Espejo y reflejo, un viejo mapa de emoción que se despliega, oro en sus acentos, donde la luz juega. En su abrazo cálido, nos invita a soñar, a sentir lo trascendental y en ella renacer. Así se aman, entre el azul y el sol, en la danza eterna de un alma en dos. Un canto de estrellas, un eco de verdad, amor en dualidad, pura eternidad.